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Ciclismo urbano, transporte público, democracia, hacer ciudad y peatones. Como decía Albert Einstein: La vida es como andar en bicicleta, para conservar el equilibrio hay que mantenerse en movimiento.
La bici está de moda
Un texto mío sobre la nobleza de uno de los mejores inventos de la humanidad, la bici, ilustrada por Rafael Pineda para la revista El Chamuco, cómprenla, se sorprenderán de los contenidos, se los aseguro (además, de cuando en cuando toparán con un texto mío, seguro).
Una versión completa de la revista la pueden conseguir en la tienda kichink.
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Periodista, editor, ciclista, salsero,sociólogo y sobre todo, amante de la siempre maravillosa, contrastante, desigual e incomprendida Ciudad de México
Una ciudad con dignidad: Enrique Peñalosa
Para aquellos que no conocen a Enrique Peñalosa, uno de los urbanistas más relevantes en el mundo, acá les dejo una entrevista que tiene ya algunos años, pero que les da una idea de cómo pensaba este ex alcalde de Bogotá.
Y por si la quieren leer en formato de texto:
Periodista, editor, ciclista, salsero,sociólogo y sobre todo, amante de la siempre maravillosa, contrastante, desigual e incomprendida Ciudad de México
Colville-Andersen: El gurú danés del diseño urbano
Una entrevista con Mikael Colville-Andersen, en colaboración con los moneros de El Chamuco Rapé y Boligan.
Periodista, editor, ciclista, salsero,sociólogo y sobre todo, amante de la siempre maravillosa, contrastante, desigual e incomprendida Ciudad de México
La bici es mejor que la vida

HÉCTOR ZAMARRÓN
El cine es mejor que la vida, solía decir un viejo maestro y sí, es cierto, sobre todo cuando la vida puede ser tan cruel que te despiertas leyendo de otro ciclista asesinado en tu ciudad por un conductor criminal.
Sí, nada más despertar, este miércoles lo primero que supe fue de una persona que murió arrollada en Viaducto y Eje Central al filo de la medianoche. Una ruta que suelo usar con frecuencia y a una hora similar, es decir, pude ser yo. Él iba en su bici, como lo hago muchas noches.
Vivo en una ciudad donde la desigualdad se expresa también en la forma en que nos movemos y donde optar por la bici como medio de transporte aún es una decisión de alto riesgo. En donde los burócratas congelaron un presupuesto de 300 millones de pesos durante tres años para hacer una obra justo ahí, en el Eje Central, e incumplieron.
Queda pelear por mejores condiciones para todos... y seguir con la vida.
Decía Emilio García Riera que la política debería ser el arte de convertir la vida en algo más justo, más satisfactorio; algo con sentido y con estilo, como en una buena película, por eso es mejor el cine.
Mientras eso ocurre, mientras nuestros políticos se ponen a la altura, hablemos de cine porque anoche se premió a los participantes en el Festival Internacional de Cortometrajes ambientales Ecofilm 2018, que en esta entrega estuvo dedicado a la movilidad sustentable.
El premio era alto, un millón de pesos al ganador, pero lo más impresionante es el interés que llevó 2 mil 535 personas a participar con sus cortometrajes de ficción, animación, documentales y campañas sobre movilidad sustentable en esta convocatoria que lideran Emmanuel Hacha y Mercedes Alemán.
También sobre el tema, apenas en septiembre se efectuó la Muestra Internacional Cine y Movilidad surgida del Foro Mundial de la Bicicleta en colaboración con la Cineteca Nacional, impulsada por la directora Olga Tapia, el presidente de Bicitekas Agustín Martínez y Daniel Giménez Cacho.
Y por estos soñadores que comparten las ganas de mejorar su vida cotidiana haciendo cortos o escribiendo guiones es que sí, a veces el cine es mejor que la vida, pero sin esta es imposible aquél.
Periodista, editor, ciclista, salsero,sociólogo y sobre todo, amante de la siempre maravillosa, contrastante, desigual e incomprendida Ciudad de México
Familia sobre ruedas
Periodista, editor, ciclista, salsero,sociólogo y sobre todo, amante de la siempre maravillosa, contrastante, desigual e incomprendida Ciudad de México
Antes de rodar hay que practicar
Periodista, editor, ciclista, salsero,sociólogo y sobre todo, amante de la siempre maravillosa, contrastante, desigual e incomprendida Ciudad de México
Superhéroes al rescate de la ciudad
Periodista, editor, ciclista, salsero,sociólogo y sobre todo, amante de la siempre maravillosa, contrastante, desigual e incomprendida Ciudad de México
La lucha por nuestras ciudades. La historia de Jane Jacobs en Nueva York
Todos conocemos Nueva York, aunque nunca hayamos visitado esa ciudad. Hasta los niños, mediante películas, libros y la televisión. Las industrias culturales se han encargado de pintarnos esas míticas calles, lo mismo en verano con espléndidas vistas del Central Park, que en otoño, con sus románticos atardeceres y sus calles llenas de hojas doradas y sus reflejos en el ocre de los árboles o en el rojo de los ladrillos de sus edificios. En invierno, sus calles se cubren de nieve y cuando hay buen tiempo lucen repletas de peatones que hacen sus compras navideñas.
Sin duda, es una ciudad envidiable y a muchos nos gustaría copiar algunos aspectos para nuestras propias calles y ciudades. O conseguir ese imán para atraer tanto talento reunido.
Pero Nueva York no siempre fue así. Hay una historia que conocen muy bien los arquitectos y urbanistas de avanzada --pero que poco la comparten-- sobre la épica batalla que sostuvieron un poderoso constructor que buscaba derribar vecindarios para construir avenidas y centros comerciales, contra una periodista que solía andar en bicicleta y que enfrentó, como David a Goliat, ese ánimo constructor de autopistas urbanas... y lo mejor de todo, que ganó.
Se trata de Jane Jacobs, quien en los años sesenta se opuso a los planes del constructor Robert Moses para construir una autopista que cruzara Manhattan de sur a norte, derribando vecindarios y dejando a su paso nuevos edificios.
Jacobs, una periodista freelance, encabezó movimientos vecinales que frustraron los planes de Moses y lograron que Nueva York conservara esos barrios donde se ubican Tribeca, Soho, Chinatown, la Pequeña Italia, escenarios de películas, obras de teatro, novelas, etc.
Hoy la recuerdo porque cada año se realiza en su memoria una caminata por distintos vecindarios en ciudades de todo el mundo, teniendo en mente lo que ella buscaba, que la gente disfrute su vecindario, su barrio, su colonia y ubique cuáles son los riesgos y amenazas para la convivencia, desde el exceso de autos, basura o publicidad, hasta los planes de las autoridades para nuevas obras y vialidades.
En la página http://www.janejacobswalk.org/ es posible encontrar registro de algunas caminatas, aunque este 2018 sólo aparece una en Ensenada. Sin embargo, también se llevan a cabo en Querétaro, con los creadores de Derive Lab o en Oaxaca, aprovechando el Quinto Congreso de Peatones que celebra la Liga Peatonal.
Una de esas caminatas se realizará en Coyoacán este fin de semana, ¿por qué no organiza usted la suya, ahí, justo donde vive? Honremos a nuestras colonias.
Sin duda, es una ciudad envidiable y a muchos nos gustaría copiar algunos aspectos para nuestras propias calles y ciudades. O conseguir ese imán para atraer tanto talento reunido.
Pero Nueva York no siempre fue así. Hay una historia que conocen muy bien los arquitectos y urbanistas de avanzada --pero que poco la comparten-- sobre la épica batalla que sostuvieron un poderoso constructor que buscaba derribar vecindarios para construir avenidas y centros comerciales, contra una periodista que solía andar en bicicleta y que enfrentó, como David a Goliat, ese ánimo constructor de autopistas urbanas... y lo mejor de todo, que ganó.
Se trata de Jane Jacobs, quien en los años sesenta se opuso a los planes del constructor Robert Moses para construir una autopista que cruzara Manhattan de sur a norte, derribando vecindarios y dejando a su paso nuevos edificios.
Jacobs, una periodista freelance, encabezó movimientos vecinales que frustraron los planes de Moses y lograron que Nueva York conservara esos barrios donde se ubican Tribeca, Soho, Chinatown, la Pequeña Italia, escenarios de películas, obras de teatro, novelas, etc.
"Las vías rápidas --decía-- le sacan las entrañas a las ciudades” y su oposición mostró cómo los freeways dejan a su paso comunidades divididas, erigen barreras urbanas, destruyen vecindarios, contaminan y empeoran la calidad de vida de sus habitantes. Jacobs logró frenar ese ánimo destructor no sólo en Manhattan sino también en Downtown Toronto.
A partir de entonces, Jacobs se volvió una fuente de inspiración para todos aquellos interesados en defender sus ciudades y volverlas más humanas.
Jacobs reunió su experiencia en un libro esencial llamado Vida y muerte de las grandes ciudades americanas (aquí puede leerse en PDF). Ahí, la periodista explica cómo es mucho más complicado entender la lógica y las necesidades de una ciudad, sobre todo si no se camina, a diferencia de sólo buscar resolver problemas de tráfico y construir con un automóvil en la cabeza, que es lo que suelen hacer los desarrolladores.

"A city sidewalk by itself is nothing. It is an abstraction"

Hoy la recuerdo porque cada año se realiza en su memoria una caminata por distintos vecindarios en ciudades de todo el mundo, teniendo en mente lo que ella buscaba, que la gente disfrute su vecindario, su barrio, su colonia y ubique cuáles son los riesgos y amenazas para la convivencia, desde el exceso de autos, basura o publicidad, hasta los planes de las autoridades para nuevas obras y vialidades.
"Streets and their sidewalks, the main public places of a city, are its most vital organs".
En la página http://www.janejacobswalk.org/ es posible encontrar registro de algunas caminatas, aunque este 2018 sólo aparece una en Ensenada. Sin embargo, también se llevan a cabo en Querétaro, con los creadores de Derive Lab o en Oaxaca, aprovechando el Quinto Congreso de Peatones que celebra la Liga Peatonal.
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| Jane Jacobs en Oaxaca. Foto: Peter Steinbrueck @pontpierre |
(Héctor Zamarrón 22/05/15) (actualizado el 04-05-18)
Fuentes:
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"Think of a city and what comes to mind? Its streets. If a city's streets look interesting, the city looks interesting; if they look dull, the city looks dull".
Periodista, editor, ciclista, salsero,sociólogo y sobre todo, amante de la siempre maravillosa, contrastante, desigual e incomprendida Ciudad de México
Tabasco y sus segundos pisos
Villahermosa es una metrópoli que no para de crecer, de hecho
con sus 2.3 millones de habitantes es una de las 50 ciudades mexicanas con una
población superior a un millón de personas.
Ahí, en Tabasco, el
presidente inauguró el bulevar y distribuidor vial "La Pigua", para
conectar el centro urbano de Villahermosa con su zona metropolitana.
Costó mil millones de pesos y consistió en ampliar de 4 a 8
carriles esa avenida, a lo largo de 1.7 kilómetros y con nueve gazas elevadas
que en conjunto suman más de 5 kilómetros de concreto.
Es uno de los 50 distribuidores viales (como les llaman a
esos segundos pisos) que se construirán en este sexenio.
En agosto, se inauguró el distribuidor vial Ignacio Pichardo
Pagaza, en San Mateo, con dos puentes vehiculares a la altura del aeropuerto
mexiquense.
En Ixapaluca, en la salida de la capital del país hacia
Puebla, se inauguró otro enorme distribuidor formado por 21 ejes, de los cuales
cinco corresponden a viaductos elevados con una longitud de 3,5 km. En puebla,
se construye un segundo piso de 13 kilómetros de extensión y con un costo de 10
mil millones de pesos.
El argumento es que mejorarán la circulación vehicular y la
comunicación. ¿Y quién decide que estas son las mejores soluciones contra la
congestión de nuestras ciudades? Cuando la experiencia internacional demuestra
lo contrario.
¿Por qué no hay una inversión similar en transporte público?
El distribuidor vial de Villahermosa costó lo mismo que el
Tuzobús en Hidalgo, una obra que beneficia a decenas de miles más de pasajeros
que no utilizan automóvil.
Con lo invertido en Ixtapaluca se había hecho otro Vivabús,
por ejemplo, los nuevos autobuses rápidos que cruzan Chihuahua. Es hora
entonces de invertir las prioridades, de cuestionar las decisiones de quienes
administran pensando en inundar de concreto y asfalto nuestras ciudades en vez
de hacerlo en transporte púbico.
Periodista, editor, ciclista, salsero,sociólogo y sobre todo, amante de la siempre maravillosa, contrastante, desigual e incomprendida Ciudad de México
Ingeniería vial y movilidad
Durante muchos años maldije y me quejé de los agentes (policías) que en los cruceros se dedicaban a “agilizar” el tránsito mientras decenas de peatones nos agolpábamos en la esquina esperando eternamente a que nos dieran el paso.
Ya no lo hago más. Entendí, por fin, que un policía de crucero sólo cumple órdenes y si le pidieron agilizar la vialidad y por ello entienden priorizar el paso de los automotores, sólo son agentes cumplidos.
No fue sino hasta que se aprobó en la ciudad de México la nueva ley de movilidad, que establece una nueva jerarquía en el uso de las calles y que pone al peatón en primer lugar, que comprendí que a veces tenemos que cambiar las leyes para transformar la realidad.
Ahora muchos policías capitalinos saben que el peatón tiene la prioridad (siempre debió tenerla) y que deben cuidar a los ciclistas en la calle. Así que, de a poco, comienzan a invertir prioridades y ahora, cuando les dicen que tienen que agilizar el paso, lo comienzan a hacer pero con el peatón en mente.
Ese cambio costó mucho tiempo y trabajo. En las últimas décadas, por lo menos desde mediados del siglo pasado hasta la fecha, las ciudades fueron el reino del automóvil. Alcaldes, ingenieros viales, urbanistas, funcionarios municipales, se dedicaron a construir una ciudad para los automóviles. Quitaron camellones, derribaron árboles, abrieron ejes viales, viaductos, recortaron las banquetas, redondearon las esquinas para que los autos pudieran girar a la derecha sin obstáculos geométricos, etc. El resultado: calles donde es complicadísimo caminar, donde el transporte público está relegado, con peligros para andar en bicicleta o a pie.
Sólo que de un tiempo a esta fecha, activistas, arquitectos y urbanistas con una nueva visión, comienzan a construir una ciudad para el siglo xxi, donde las bicicletas, por ejemplo, son una clave para mejorar la movilidad. Claro que también falta mucho transporte público e infinidad de obras a favor de los peatones, pero la semilla está sembrada y a este árbol que crece ya nadie lo tala. Enhorabuena.
(Héctor Zamarrón Enero 14, 2016)
Ya no lo hago más. Entendí, por fin, que un policía de crucero sólo cumple órdenes y si le pidieron agilizar la vialidad y por ello entienden priorizar el paso de los automotores, sólo son agentes cumplidos.
No fue sino hasta que se aprobó en la ciudad de México la nueva ley de movilidad, que establece una nueva jerarquía en el uso de las calles y que pone al peatón en primer lugar, que comprendí que a veces tenemos que cambiar las leyes para transformar la realidad.
Ahora muchos policías capitalinos saben que el peatón tiene la prioridad (siempre debió tenerla) y que deben cuidar a los ciclistas en la calle. Así que, de a poco, comienzan a invertir prioridades y ahora, cuando les dicen que tienen que agilizar el paso, lo comienzan a hacer pero con el peatón en mente.
Ese cambio costó mucho tiempo y trabajo. En las últimas décadas, por lo menos desde mediados del siglo pasado hasta la fecha, las ciudades fueron el reino del automóvil. Alcaldes, ingenieros viales, urbanistas, funcionarios municipales, se dedicaron a construir una ciudad para los automóviles. Quitaron camellones, derribaron árboles, abrieron ejes viales, viaductos, recortaron las banquetas, redondearon las esquinas para que los autos pudieran girar a la derecha sin obstáculos geométricos, etc. El resultado: calles donde es complicadísimo caminar, donde el transporte público está relegado, con peligros para andar en bicicleta o a pie.
Sólo que de un tiempo a esta fecha, activistas, arquitectos y urbanistas con una nueva visión, comienzan a construir una ciudad para el siglo xxi, donde las bicicletas, por ejemplo, son una clave para mejorar la movilidad. Claro que también falta mucho transporte público e infinidad de obras a favor de los peatones, pero la semilla está sembrada y a este árbol que crece ya nadie lo tala. Enhorabuena.
(Héctor Zamarrón Enero 14, 2016)
Periodista, editor, ciclista, salsero,sociólogo y sobre todo, amante de la siempre maravillosa, contrastante, desigual e incomprendida Ciudad de México
De Macbeth y fotomultas
Tal
y como sucede en Macbeth, la clásica tragedia de Shakespeare, donde los árboles
no permiten ver el bosque, es increíble cómo en estos días los automovilistas
de la capital se pusieron a discutir por la imposición de las fotomultas sin
atender ni por asomo los efectos del exceso de velocidad.
Y
junto con ellos, decenas de periodistas que hasta la constitucionalidad de la
medida cuestionan y ven afectado su derecho al libre tránsito, como si la
Constitución garantizara la libertad de poder llegar a bordo del auto a
cualquier parte.
Pasa
un poco como en el juego de los nueve puntos que deben unirse con un solo trazo
del lápiz sin despegarlo del papel, cuya solución es imposible si no se rebasan
los límites del cuadro, es decir, como sostienen los fundadores del llamado
pensamiento lateral, hay que pensar fuera de la caja.
Durante
años, por ejemplo, se discutió si a los peatones los atropellaban por flojos al
no querer usar los puentes peatonales o porque les faltaba educación para su empleo.
Hoy sabemos que es todo lo contrario, los puentes sólo existen para facilitar
el uso de los vehículos cuando en la nueva jerarquía vial quienes tienen
prioridad son los peatones.
Así
pasa con el asunto de las multas, todo mundo habla de lo excesivas que son, de
la probidad de la empresa que las aplica, de las condiciones del contrato, de
que es posible disminuir la velocidad mientras se pasa frente a la cámara y
después acelerar hasta encontrar la próxima, pero pocos piensan en los efectos
del exceso de velocidad.
Tan
sólo en el DF hubo 300 atropellados en 2013 y en todo el país mueren 14 mil
personas al año en hechos viales, sin contar los miles que quedan con alguna
discapacidad.
Quizá,
entonces, haya que aplicar un poco aquello de pensar fuera de la caja, el tema
no son las multas. El tema es respetar las reglas para evitar las muertes.
Ninguna de estas es tolerable.
Hay
que salir de la caja ¿no cree usted?
Periodista, editor, ciclista, salsero,sociólogo y sobre todo, amante de la siempre maravillosa, contrastante, desigual e incomprendida Ciudad de México
Un mundo feliz y veloz
Aldous
Huxley, el conocido autor de Un mundo
feliz, dijo que la velocidad es uno de los genuinos placeres modernos y quizá
rindiéndole un tributo inadvertido, fabricantes de autos como Bugatti, Porshe,
Ferrari y Mercedes, lograron ya que sus vehículos aceleren a 100 kilómetros por
hora en menos de tres segundos.
Hay quienes
sienten un placer extremo al experimentar esas velocidades, accesibles incluso
para quienes pueden comprase un Mini Cooper o un Ford Focus St, que logran
llegar a los 100k/h en menos de seis segundos, es decir en menos tiempo del que
tardo en leer esto.
Sin embargo,
cuando esas velocidades se despliegan en las calles de la ciudad, nuestra
ciudad, la de usted o cualquier ciudad, estamos no ante el riesgo de un
accidente, sino incluso de un crimen, pues al saber las consecuencias de un
acto este deja de ser “accidental”.
Por eso la
polémica reducción de velocidad que se impuso en diciembre en la ciudad de
México, donde el límite para las calles es de 50 km/h (excepto en viaductos
donde se permite llegar hasta a 80km/h).
He oído todo
tipo de quejas, que si es un riesgo manejar tan despacio, por razones de
seguridad, hasta que las máquinas de los vehículos se estropean y carbonizan
por no poder acelerarlas más.
Solo que en
medio de la discusión están los peatones, esa mayoría no tan ruidosa, que sufre
las consecuencias del exceso de velocidad.
Cuando se
trata de salvar vidas y evitar lesiones por causas viales, hay que aplaudir una
medida como la que se tomó en el DF y abogar porque se extienda a otras
ciudades, a pesar de que esta causa nos gane el maelestar de los conductores de
autos a quienes, más bien, habrá que mostrar las razones de fondo de este
cambio.
Seguro lo
entenderán, aunque se tarde en ello.
Colaboración para radio, 31 de diciembre de 2015
Periodista, editor, ciclista, salsero,sociólogo y sobre todo, amante de la siempre maravillosa, contrastante, desigual e incomprendida Ciudad de México
La bicicleta del fin del mundo
El extremo más austral del continente americano es la tierra del fuego, la punta sur de América, donde tras una breve lengua de agua se une con la Antártida. Viajar desde México hasta ese remoto punto de la geografía implica recorrer unos 25 mil kilómetros.
¿Cuánto tiempo llevaría hacer ese viaje? Digamos en bicicleta. Porque hay quien ya lo hizo y se tomó 581 días para cruzar poco más de la mitad del continente y ahora está a punto de volverlo a realizar.
Se trata de Felipé Besné, originario de Lagos de Moreno, Jalisco, desde donde partió como embajador informal de México hacia Sudamérica, a bordo de su bicicleta que necesitó dos pares de llantas y en un viaje que le costó fracturas en ambas muñecas, pero que emprendió con ganas de mostras que la bicicleta es un excelente medio de transporte.
Cuando cumplió 60 años, Felipe decidió tomar su bici y cargarla con cuatro alforjas, una tienda de acampar, una hamaca y cruzó más de 18 países para realizar un sueño. Una carpeta lleva de sellos de alcaldías y poblados, consulados y cruces fronterizos atestigua su hazaña. También decenas de notas en periódicos locales así como entrevistas en radiodifusoras o estaciones de televisión a lo largo de su viaje.
Lo hizo al jubilarse y es el primer mexicano de 60 años que acomete una proeza de ese tipo. Ahora, Felipe convocó a quienes quieran sumarse a repetir ese viaje iniciático.
Se trata, explica en su página de Facebook, de encabezar una expedición mexicana rumbo al quinto foro mundial de la bicicleta, que se realizará en Santiago de Chile en 2016. La firección del foro lo designó coordinador para los cicloviajeros del continente.
¿Se animan?
¿Cuánto tiempo llevaría hacer ese viaje? Digamos en bicicleta. Porque hay quien ya lo hizo y se tomó 581 días para cruzar poco más de la mitad del continente y ahora está a punto de volverlo a realizar.
Se trata de Felipé Besné, originario de Lagos de Moreno, Jalisco, desde donde partió como embajador informal de México hacia Sudamérica, a bordo de su bicicleta que necesitó dos pares de llantas y en un viaje que le costó fracturas en ambas muñecas, pero que emprendió con ganas de mostras que la bicicleta es un excelente medio de transporte.
Cuando cumplió 60 años, Felipe decidió tomar su bici y cargarla con cuatro alforjas, una tienda de acampar, una hamaca y cruzó más de 18 países para realizar un sueño. Una carpeta lleva de sellos de alcaldías y poblados, consulados y cruces fronterizos atestigua su hazaña. También decenas de notas en periódicos locales así como entrevistas en radiodifusoras o estaciones de televisión a lo largo de su viaje.
Lo hizo al jubilarse y es el primer mexicano de 60 años que acomete una proeza de ese tipo. Ahora, Felipe convocó a quienes quieran sumarse a repetir ese viaje iniciático.
Se trata, explica en su página de Facebook, de encabezar una expedición mexicana rumbo al quinto foro mundial de la bicicleta, que se realizará en Santiago de Chile en 2016. La firección del foro lo designó coordinador para los cicloviajeros del continente.
¿Se animan?
Periodista, editor, ciclista, salsero,sociólogo y sobre todo, amante de la siempre maravillosa, contrastante, desigual e incomprendida Ciudad de México
Todorovic y su urbanismo radical
Periodista, editor, ciclista, salsero,sociólogo y sobre todo, amante de la siempre maravillosa, contrastante, desigual e incomprendida Ciudad de México
Nota roja o nota verde
El debate
sobre la muerte de los periódicos a causa del crecimiento explosivo de Internet
y su capacidad de transmitir información tiene mucho tiempo, tanto que de hacer
caso a los agoreros, los diarios ya habrían muerto.
Aunque en
realidad, sí hay mucho de cierto cuando se dice que los medios cada vez más se
alejan de sus lectores, de su público o audiencia. Ocupados en cubrir
escándalos, asesinatos, casos de corrupción, desastres y crisis económicas,
cada vez queda menos espacio para abordar otros temas.
Eso
siendo positivos, pero hay casos peores, en que los medios sólo se dedican a
transmitir boletines oficiales y a convertirse en cajas de resonancia de
políticos y burócratas.
Entonces
¿cuándo vamos a escribir sobre lo que le pasa a la gente? Sin duda, los medios
podemos definir el color de las notas. No estamos condenados a la nota roja o
al amarillismo. Podemos hablar de los problemas en un tono que inspire el
cambio. Necesitamos hablar de medio ambiente, necesitamos hablar de la ciudad,
pero no sólo del tráfico, la contaminación y el caos. Hablemos de que otra
ciudad es posible. Sí, podemos y los medios tenemos un rol.
Espacio
público, movilidad y democracia también pueden ser nuestros temas.
Quién
sino aquellos que preferimos la nota verde a la roja vamos a describir las
innovaciones de lo que pasa en nuestra colonia, nuestra ciudad o el mundo.
Hay que
ser globales sí, pero también hiperlocales.
Podemos descubrir lo que han hecho alcaldes destacados en sus ciudades, como Boris Johnson y Ken Livingston en Londres, Klaus Woverit en Berlín, Bertrand Delanoe en París, Antanas Mockus y Enrique Peñalosa en Bogotá, pero también voltear a ver qué pasa en Chihuahua, en La Laguna, en Guadalajara o en Tampico.
Podemos descubrir lo que han hecho alcaldes destacados en sus ciudades, como Boris Johnson y Ken Livingston en Londres, Klaus Woverit en Berlín, Bertrand Delanoe en París, Antanas Mockus y Enrique Peñalosa en Bogotá, pero también voltear a ver qué pasa en Chihuahua, en La Laguna, en Guadalajara o en Tampico.
Hay que
reportear con pasión, sí, pero escribir con la cabeza. No creo en el periodismo
de causa pero tampoco en el periodismo sin causa. Si un medio quiere permanecer
tiene que vincularse a una comunidad, escribir para ella, indagar sus
preocupaciones, reflejar sus intereses, exhibir sus contradicciones.
Así que,
por mucho tiempo, seguiremos siendo verdes.
Periodista, editor, ciclista, salsero,sociólogo y sobre todo, amante de la siempre maravillosa, contrastante, desigual e incomprendida Ciudad de México
Rediseñar ciudades
Vivimos en ciudades desde hace siglos. Nos convocan --no sus
paredes, edificios o monumentos-- sino
la diversidad de personas, su cultura, su historia compartida, el trabajo. Las
sufrimos, es cierto, tenemos con ella
una relación de amor y odio. Nos preocupa la inseguridad, nos molesta el ruido,
la contaminación, padecemos su tráfico, el mal transporte, pero ahí estamos.
¿Y es que acaso no podemos mejorarlas? La historia de las
ciudades, de su auge o caída, es tan antigua como la civilización. Desde Ur, en
Mesopotamia, pasando por Tebas y los burgos medievales, hasta las ciudades
renacentistas o las industriales.
Son, por definición, cambiantes. En México, incluso
explosivas, por su acelerado crecimiento. Eso nos da también la oportunidad de
reimaginarlas, rediseñarlas; de plantearnos el reto de hacerlas más apropiadas
para la escala humana. Disfrutables, hechas para caminar, para apreciar sus
monumentos o paisajes al ritmo que permite ese antiguo modo de transporte que
es utilizar los pies.
Sólo que para ello requerimos andadores, la sombra generosa
de los árboles, tan necesaria en nuestras latitudes tropicales; bancas para
reposar mientras reanudamos la marcha. También y sobre todo, es indispensable
vivienda cercana al trabajo y que los automóviles no saturen nuestras aceras.
Es tiempo de poner manos a la obra y hay ciudades mexicanas
que ya lo están haciendo. En Campeche, Xalapa y La Paz, el Banco Interamericano
de Desarrollo impulsa proyectos para volverlas sustentables.
En Los Mochis y en Guadalajara están a unos días de estrenar
las primeras zonas treinta del país, es decir, cuadrantes dentro de la ciudad
donde no se permite circular a más de 30 kilómetros por hora a los automóviles.
En Torreón, en La Laguna, el alcalde se comprometió con la
filosofía de Visión Cero, esta propuesta nacida en Suecia y que se plantea
modificar el diseño de la ciudad para evitar todas las muertes por choques
vehiculares.
Son unas pocas apenas, pero siembran semillas que recogerán
sus ciudadanos, que servirán de ejemplo para otras. Pronto tendremos esas ciudades que tanto deseamos, cuestión de
insistir, de no flaquear.
Periodista, editor, ciclista, salsero,sociólogo y sobre todo, amante de la siempre maravillosa, contrastante, desigual e incomprendida Ciudad de México
"Aquí no es Ámsterdam" II
Periodista, editor, ciclista, salsero,sociólogo y sobre todo, amante de la siempre maravillosa, contrastante, desigual e incomprendida Ciudad de México
De autobuses y revoluciones
Periodista, editor, ciclista, salsero,sociólogo y sobre todo, amante de la siempre maravillosa, contrastante, desigual e incomprendida Ciudad de México
La bici pública llega a Zapopan
Periodista, editor, ciclista, salsero,sociólogo y sobre todo, amante de la siempre maravillosa, contrastante, desigual e incomprendida Ciudad de México
Cuándo vamos a empezar
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